El Mar Cantábrico

El Mar Cantábrico

Mercado de la Cebada, Madrid

   El Mercado de la Cebada es uno de los pocos de Madrid que aún no se ha modernizado y, gracias a eso, guarda todavía el sabor de los antiguos mercados. Lo malo es que hay muchos puestos cerrados y en algunos pasillos el ambiente es un poco lúgubre y triste. Sin embargo, el sábado hacia la hora de cierre todo se transforma gracias a la iniciativa de El Mar Cantábrico, una pescadería que ocupa los puestos 57,58, 59 y 60. En su olla industrial cuecen productos excelentes que puedes degustar allí mismo: Langostinos, gambas, bígaros, almejas, berberechos, percebes, bueyes de mar, centollos, pulpo, cangrejos azules, nécoras… Un auténtico festín de calidad a precios de pescadería. La bebida, cervezas con o sin alcohol y coca cola, la coges tu mismo de unos cubos con hielo situados a los pies de los mostradores: completamente gratis. Si prefieres regar el marisco con un vino blanco tienes un rico albariño por ocho euros: Marqués de Vizhoja.

El Mar Cantábrico

   A modo de mesas, unas barquillas de plástico apiladas con papel de estraza por único mantel y cucharillas, tenedores, palillos y servilletas, que componen el resto del servicio. Los tenderos actúan de camareros y te acercan las viandas a donde estés. El trato es sumamente atento e incluso te ofrecen unas servilletas con limón cuando acabas de comer. El boca a boca ha difundido este secreto a la velocidad del sonido y cada fin de semana crecen los comensales, ávidos de disfrutar de esta original experiencia. Los puestos cercanos se han ofrecido a que sus mostradores se usen como barras para ampliar el espacio disponible. Entre ellos, Viuda de Balsa, un puesto regentado por José, un original afilador, el mejor de Madrid, con vocación de tenor.

Viuda de Balsa

   Aprovecha tu visita para hacer la compra y no dejes de visitar puestos como la Frutería de Pedro, que destaca por su amplia oferta de productos de calidad con un precio impecable. Puedes encontrar rarezas de todas clases e incluso a una chica tocando la guitarra dentro del puesto, ofreciendo su arte y sus discos entre manzanas y peras.

Frutería Pedro

El mercado atrapa y para cuando te quieres dar cuenta, hace ya horas que cerró sus puertas y te toca salir por el garaje. Esperemos que esta propuesta crezca y otros puestos se animen a emprender nuevas actividades que le devuelvan a la Cebada su esplendor. Nunca se sabe cuando se le puede ocurrir al Ayuntamiento acabar con iniciativas talentosas como esta que da placer a los clientes y trabajo a mucha gente. Empiezo a estar un poco harta de los reconvertidos mercados gourmet y me alegra que el Mercado de la Cebada siga siendo tan auténtico.

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