La Cocina Clandestina, Madrid

 La Cocina Clandestina

c/ Quién sabe…, Madrid

clan

—Cerdo que come pollo—dice una simpática voz a través del telefonillo.

—Cuando ve plumas suspira—contesto yo.

Se abre el portal que me conducirá a la mesa de La cocina clandestina. Anilú nos recibe con una amplia sonrisa y nos invita a entrar. El salón es muy acogedor, la iluminación es cálida y suena una deliciosa música de fondo. Presentaciones. En pocos minutos ya estamos charlando animadamente con otros desconocidos. Algunos afortunados repiten, otros son principiantes como nosotros.

No ha sido fácil ser uno de los diez elegidos. Hay muchas solicitudes y es cuestión de suerte, ¿o no? La conversación nos revela una red de lazos en común que nos unen a unos y a otros. Empiezo a sospechar que Anilú, cuando sortea las plazas, recita un hechizo que pone a prueba la teoría de los seis grados.

El empujoncito que inició este proyecto hace casi dos años fue el regalo del dominio de La cocina clandestina por parte de sus amigos, que embrujados por su cocina y sus dotes de anfitriona, la animaron a que compartiera su buen hacer con unos ¿extraños?

Comienza la cena: un pisco sour de maracuyá acompañado de chips de patata con crema de cacahuete. Anilú es peruana y empezó a tomarse en serio el arte culinario cuando intentaba reproducir los sabores de su tierra en España. Se decantó por la cocina nikkei, fusión peruana-japonesa, a la que agrega un toque personal. En esta ocasión ha decidido probar una nueva fórmula: el cocinero es un amigo suyo, Luis Arévalo, que nos deleitará con un menú inspirado en sus orígenes en el Amazonas.

La creatividad de Anilú empapa todo su mundo. Su blog, con el que se comunica con los clandestinos, está lleno de divertidos dibujillos. La mesa parece un jardín florido con coloridas servilletas, velas perfumadas y unos pajarillos de papiroflexia posados en las copas que nos indican donde sentarnos. Su modo de enseñarnos sus recetas a través de sus apariciones en Canal Cocina… ¿He oído algo sobre escribir un libro? Estoy impaciente por tenerlo en mis manos.

El espectáculo gastronómico continúa entre vinos y acompañado de un alegre parloteo interrumpido por sonidos de satisfacción: ostras de Huelva Bloody Mary, cebiche de mejillones, pijuayo con ensaladita de cebolla, causitas de ventresca, tartar de chicharro con ponzu de camu camu…,¡qué explosión de sabores!, maki de tartar de atún, maki de langostino frito con crema de ají amarillo, patarashca de lubina en hoja de bijao, ¡de escándalo!, sukiyaki y puré de cocona y frutos rojos. ¿Dónde consiguen estos exóticos ingredientes? No es nada fácil, confiesan.

Anilú, exhausta, se sienta a la mesa. No puede evitar su cara de complacencia al observar nuestros chispeantes ojos de felicidad. ¡Si son las tantas! Se ha pasado el tiempo en un suspiro. Tenemos que despedimos a la espera de la siguiente oportunidad.

Gracias Anilú y Luis por esta maravillosa experiencia.

Anilú y Luis              Ostras clandestinas              Aperitivos clandestinos

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Una respuesta a La Cocina Clandestina, Madrid

  1. Carmen dijo:

    La Cocina Clandestina se ha trasladado a Miami. Aquí os dejo el link para las próximas cenas: http://www.eatwith.com/offering/11892/
    Mucha suerte Anilú.

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